La aventura equinoccial de Lope de Aguirre

La aventura equinoccial de Lope de Aguirre de Ramón J. Sender es una de las grandes, y escasas, novelas que se han escrito sobre un episodio de la gran epopeya que fue la conquista española en América. Aparte de las crónicas de Indias, poco conocidas del público, nuestra literatura no nos ha familiarizado con aquellos hombres y sus hazañas, con aquellos tipos humanos, que deberían ser tan populares, al menos, como los americanos del Oeste en su lucha contra los indios.

Este libro sobre el rebelde Lope de Aguirre es una novela extraordinaria, escrita sobre la base veraz y sobria de unas crónicas que relatan la locura de un hombre, cuya cabeza fue “expuesta dentro de una jaula hasta que se convirtió en ceniza… y luego calavera seca”, tal como aún puede verse en la ciudad de Tocuyo (Venezuela).

“Las tangas eran unos triángulos de cerámica cocida pintada con rayas y adornos de colores. Con ellas se cubrían el sexo las mujeres. Solían usar una delante y otra atrás y llegaban a juntarse en la entrepierna porque eran curvas. A veces entrechocaban y sonaban al andar.”

Muchacha de una tribu amazónica

En 1560, Lope de Aguirre se enroló en una expedición organizada por el virrey del Perú y comandada por Pedro de Ursúa que buscaba encontrar el legendario El Dorado. Formada por centenares de soldados, la expedición partió el 26 de septiembre de ese año. Después de recorrer el río Amazonas infructuosamente, el descontento general de los hombres desencadenó un motín liderado por Lope de Aguirre, quien asumió el mando de la expedición tras asesinar a Pedro de Ursúa.

En esta aventura equinoccial aparecen las tierras y el sol y la vida monstruosa de la flora y la fauna de los grandes ríos de la Amazonia, de márgenes aún hoy día vírgenes. Viven también los hombres y las mujeres protagonistas de la aventura, y es protagonista también el valor sobrehumano colectivo, la necesidad de llegar al fin de todo, sin retroceso, que tuvieron aquellos soldados, los mismos que subieron las cimas de los Andes en alpargatas y que exploraron lo inconquistable aun hoy día: las selvas del trópico americano.

La novela no  presenta ninguna tesis sobre los hechos acaecidos alrededor de Lope de Aguirre, en lo que comenzó como una expedición en busca de «El Dorado». Sus páginas fascinan con su seca verdad. El talento del novelista nos permite respirar el aire y sentir —sin ser empujados a ello— una poesía y un impulso de vida contra todas las dificultades y los horrores.

Sender consigue en este relato una narración exuberante, plena de matices, que ayuda a recrear la atmósfera sobrehumana de la tarumba equinoccial. El término equinoccial, es decir la línea del ecuador por donde discurre la expedición, resultará un territorio insoportable a los europeos por su clima de pútrida humedad, plagas de insectos y selvas impenetrables.

Precursor de la “novela social”

Ramón J. Sender (Huesca 1902 – San Diego 1982) está considerado como uno de los creadores de la llamada “novela social” por el compromiso de la mayoría de sus obras. De espíritu rebelde y autodidáctico, se sintió siempre atraído por la ideología del anarquismo, incluso cuando, avanzada la vida, se apartó de las actitudes izquierdistas de su juventud.

En el conjunto de su obra literaria, además de su monumental autobiografía Crónica del alba, destacan  sus novelas Mr. Witt en el cantón, La Tesis de Nancy y Requiem por un campesino, esta última prohibida durante años por el régimen franquista. Tras la guerra civil, en 1942, Sender recibió una beca Guggenheim y emigró a los Estados Unidos donde dio clases en varias universidades y se hizo ciudadano de aquel país. Finalmente se estableció en San Diego, California.

Ramón J. Sender con su mujer Amparo Barayón, fusilada al comienzo de la guerra civil,
caminando por Madrid en 1933

La aventura equinoccial de Lope de Aguirre es una obra de madurez de Ramón J. Sender, considerado el precursor de lo que más tarde se llamaría  novela social, de corte realista. Fue escrita cuando el autor tenía sesenta y tres años y publicada en 1964. Por sí misma,  constituye una epopeya trágica que narra las desventuras de una expedición española forzosamente abocada a un viaje por el Amazonas  que la conducirá, de manera inevitable a la tragedia y a la perdición. Es una historia que describe, ante todo, la despiadada lucha que emprende Lope de Aguirre,  por obtener y mantener el poderío absoluto sobre las tierras y hombres del Nuevo Mundo.

Sea porque las relaciones de Sender con España siempre fueron difíciles, o porque su compatriota Lope de Aguirre tuvo una existencia inquietante, o porque su amplia experiencia narrativa le daba la fortaleza para ello, La Aventura Equinoccial de Lope de Aguirre constituye una página memorable de la novela histórica española de la segunda mitad del siglo XX.

La expedición a El Dorado

En el año de 1559 el rey de España Felipe II encarga a don Pedro de Ursúa iniciar la expedición que dará con el famoso Dorado. Sin dudarlo un instante, el capitán Ursúa emprende la empresa junto con su amante, la bella Inés de Atienza, desatendiendo los consejos de su amigo Pedro Añasco que lo insta a que no viaje con ella, pues las mujeres en las empresas de guerra sólo traen desgracias; no lo escucha, tampoco oye las advertencias que le da sobre ciertos bribones que se hallan enrolados dentro de la expedición, en especial un tal Lope de Aguirre, un rufián sin escrúpulo alguno. Don Ursúa, seguro de él mismo desatiende las recomendaciones de Añasco aduciendo que ciertamente aquellos canallas eran quienes daban más muestras de valentía en el combate.

Grabado de Lope de Aguirre

Lope de Aguirre fue un curtido soldado español que participó en las conquistas del Nuevo Mundo; vascuence de nacimiento pero afincado en la provincia del Perú, logró hacerse un respetable lugar tanto entre sus subalternos como entre sus regentes; aquellos que lo conocían le consideraban un fiero guerrero que nunca huía de la batalla. Sarcástico de comentario, de baja estatura y cojitranco por un arcabuzazo recibido en su pierna durante una batalla contra sus propios compatriotas. Siempre deseoso de ir más allá de lo que la fortuna le otorgó, Lope fue un eficaz líder que hacia acopio de un carácter tenaz e inquebrantable.

Era un soldado de recursos pero también un hombre artero. Algunos le apodaban Aguirre el loco, aunque eso de loco era más bien algo casual ocurrido quizá por su manía a la guerra, porque su lucidez en la empresa conquistadora nunca se puso en duda. Padre de una única hija, la mestiza Elvira, supo tratarla con afecto, y quererla tanto como pudo. Fue un individuo que descreía de las instituciones eclesiásticas y de la corona española por creerlas artificiosas y corruptas.

Algo que, sin embargo, causa gran curiosidad en la figura de Lope, es el hecho de que haya renegado de toda su casta española. Dirán algunos que lo hizo por pura conveniencia, pero lo cierto es que, según como nos lo muestra Ramón J. Sender, Aguirre denostó todo lo que fuera español y representara a los reyes católicos.

Un obstáculo infranqueable

Los conquistadores españoles que se aventuraron por el río Amazonas en busca del célebre El Dorado fueron presa de un insufrible calor, que repercutió en la forma como se comportaban con los demás integrantes de la tropilla. El tormentoso calor fue un elemento que produjo la desidia entre la tropa, lo que hizo mella en el estado anímico del grupo. Algunos sólo se movían como autómatas, otros ni siquiera tenían voluntad para hacerlo, a estos se les menguaba el ánimo y a aquellos los enardecía en límites peligrosos. La selva fue un obstáculo casi infranqueable, pero el equinoccio ecuatorial con su insoportable acaloramiento fue un fantasma inquebrantable que los españoles nunca pudieron soslayar.

Para concluir podría decirse que La Aventura Equinoccial de Lope de Aguirre constituye un relato histórico escrito de manera realista y con gran riqueza de detalles, prueba de que Sender es un autor minucioso y documentado. La figura de Lope de Aguirre es un calco que representa la ambición humana en su anhelo por conseguir el poder.  Un individuo, un soldado de fortuna,  presa de las más absurdas paranoias que lo llevaron a cometer absurdos crímenes para no dejar que nadie le arrebatara la autoridad absoluta.

Todo el libro es una historia de sufrimientos, traiciones, envidias, hambres (había días enteros que los pasaban sin comer). Sin embargo, el libro en sí es fascinante y mantiene la atención del lector debido a la originalidad del tema y a la rapidez con que se desarrollan los sucesos. DBD

(Foto 1ª: Flechas y otras armas con punta metálica moderna, acuarela de Jean-Baptiste Debret, 1834)

La novela de Ramón J. Sender sobre Lope de Aguirre fue adaptada al cine por los directores Werner Herzog con el título en castellano de Aguirre, la cólera de Dios  y por el español Carlos Saura en la película El Dorado de 1988.

♦♦ Ver la película “Aguirre, la cólera de Dios”

https://youtu.be/y2iXtLQHjFU

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