Hiperrealidad y simulacros según Jean Baudrillard

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El profesor francés Jean Baudrillard (1929-2007), sociólogo, filósofo y escritor en una de las etapas más vivas del vertiginoso desarrollo tecnológico y de las telecomunicaciones —las décadas de los 80 y 90—, ha publicado una extensa obra ensayística y crítica de la actual sociedad en la que, entre otros conceptos, supo descifrar con notable clarividencia los mecanismos por los cuales el simulacro y la simulación se convirtieron en los verdaderos filtros de la realidad, la cual a su vez, por esta causa, experimentó un proceso de potenciación que la elevó a la cualidad de “hiperrealidad”, al parecer, un estadio inevitable en la tendencia ideologizante del sistema económico en el cual vivimos.

De acuerdo con la interpretación de la profesora  Martha Nélida Ruiz Uribe del Instituto Universitario Internacional de Toluca, México, en la revista www.razonypalabra.org.mx, de uno de los ensayos fundamentales de Jean Baudrillard, Cultura y simulacro,  su autor va a desarrollar la idea del simulacro como fenómeno que atraviesa a las sociedades contemporáneas y que se caracteriza por el surgimiento de la hiperrealidad, la simulación y la confusión entre signo y sentido, siendo así que el primero elimina al segundo.

Asimismo se refiere a la pérdida de lo divino a través de la iconografía y por lo tanto a la muerte de Dios, a las contradicciones de la sociedad norteamericana frente al caso Watergate, a la función del escándalo moralizador, la construcción fantasiosa de la ciudad de Los Angeles y a ia crítica al capitalismo visto desde una izquierda ilustrada.Se refiere Baudrillard también a la pérdida de la ilusión como posibilidad, al poder como productor de signos de su realidad, y a los reality show de los años setenta, convertidos en hiperreality shows: la televisión que nos ve y los mass media como “una especie de código genético que conduce a la mutación de lo real en hiperreal.”

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En Cultura y simulacro, Baudrillard nos va a aportar dos categorías analíticas fundamentales para entender su pensamiento: La Masa y La Mayoría Silenciosa. Categorías de las que se sirve para expresar el papel del ser humano sujeto a lo que Foucault, en la Microfísica del Poder llamaría las Soberanías Sometidas que se encuentran en el mismísimo centro del Humanismo, el ser humano que tiene que representar cada día de su vida su papel en este imperio de la representación y el simulacro para poder sobrevivir. En apariencia son la misma cosa pero hay una gran diferencia pues -para utilizar los conceptos que Baudrillard elabora en La Precesión de los simulacros- se trata de la simulación en el caso de las masas y del disimulo en el caso de las mayorías silenciosas, es decir, las masas simulan tener lo que no tienen y ser lo que no son, a saber, individuos, mientras que las mayorías silenciosas disimulan tener o ser individuos y se camuflan en masa.

Masas y mayorías

Estas masas vacías de sentido, como bien señala Baudrillard, no son buenas transmisoras ni de sentido ni de lo social y cual esponjas absorben toda la energía de lo social hasta caer por su propio peso. Agujeros negros del sentido. Así, mientras que las masas son dividuales simulando ser individuos, las mayorías silenciosas están compuestas por individuos disimulando serlo como forma de protección, es decir se encuentran en resistencia para preservar su identidad y utilizan el silencio como arma poderosa para desestabilizar el orden que los ha convertido en caricatura de la ciudadanía y que cree que ejerce un poder político sobre ellos, cuando enrealidad simula ejercerlo pues no es ni reconocido, ni otorgado por dicha mayoría, que se venga en la encuesta y en la estadística política y de mercado y ha puesto en jaque a la economía.

Para la doctora Ruiz Uribe, en Baudrillard se concentra toda la genealogía del pensamiento crítico, irreverente, de la posmodernidad, de Nietszche, de Bataille, de Deleuze, de Lyotard, de Foucault, de Derrida. La reflexión llevada más allá de sus propios límites. La mirada microscópica y telescópica y esotérica. Ni una sola concesión al orden establecido arrogantemente en la academia por los “grandes nombres” de la “ciencia”. Ni un solo rincón del hacer y del no hacer del humano sobre la tierra, bajo la tierra y en el espacio-bóveda celeste, bóveda-cerebral sin explorar con el ojo agudo e infantil de los grandes exploradores, que han quedado desterrados para siempre de todo el universo.

Es en Cultura y simulacro en donde quizá, a juicio de la profesora, Baudrillard desarrolla un lenguaje literario poderoso y poético con más fuerza y claridad. A semejanza de Nietszche, va a reivindicar el lenguaje literario, concretamente el poético, como lenguaje legítimamente teórico, filosófico. Y es precisamente una de sus aportaciones más importantes y una característica más del pensamiento de la posmodernidad, que el lenguaje, la forma, estan importante como el mensaje, el fondo. La creación de conceptos-palabras en Deleuze, es la creación metafórica de Baudrillard, los aforismos en Nietszche. No es sólo una cuestión de estilo, sino una herramienta, un elemento esencial en la propuesta teórica del pensamiento posmoderno, es el rechazo al lenguaje academicista, desmultiplicado del racionalismo, lenguaje cargado de poder.

Hiperrealidad

Otra de las grandes aportaciones de la obra de Baudrillard es su concepto de Hiperrealidad con el que anula, como ya dijimos, no solo la realidad sino toda posibilidad de su existencia. A pesar de que para Baudrillard esta hiperrealidad es más que nada la sustitución de la misma por su imagen, por su máscara, por una construcción artificial de ella y en ese sentido pareciera no alcanzar ni siquiera el nivel de la virtualidad y quedarse en el mero plano de la ficción, la hiperrealidad  se presenta como una realidad más real que la realidad pero además más atractiva y con mayor poder de seducción ya que ésta no es ya el reflejo, el clon o el holograma de lo real, sino la misma realidad perfeccionada, digitalizada, fotoshoppeada, cuya naturaleza acaba por sumir en el olvido a la realidad, que como dijera Baudrillard no es sino una perra. La Hiperrealidad es no solo un fenómeno de la posmodernidad, el producto de una operación de hipérbole, es también una categoría analítica que trasciende el campo de la comunicación y la filosofía y es esencialmente un elemento de análisis transdisciplinario y dinámico.

El sistema de los objetos

En un trabajo sobre la obra de Jean Baudrillard, en homenaje al intelectual francés a los pocos días de su muerte, el profesor Adolfo Vasquez Rocca, respecto a otra obra fundamental de Baudrillard, El sistema de los objetos, se pregunta,  ¿cuál es en última instancia el entramado ideológico del sistema de los objetos?, ¿qué ideario encarna este sistema cuyos principios son la caducidad y la obsolescencia —el imperativo de la novedad—, la ley del ciclo y otros  automatismos semejantes? Baudrillard dirá que son dos: el principio personalizador, que se articula como democratización del consumo de modelos por la vía de la serialidad y la ética novedosa del crédito y la acumulación no productiva. Hoy el glamour de las mercancías aparece como nuestro paisaje natural, allí nos reconocemos y nos encontramos con «nosotros mismos», con nuestros ensueños de poder y ubicuidad, con nuestras obsesiones y delirios, con los desperdicios psíquicos en el escaparate de la publicidad —verdadero espejo que nos devuelve nuestra imagen deformada— una verdadera summa espiritual de nuestra civilización, el repertorio ideológico de la desinhibición. El carácter distintivo del american way of life, de la última sociedad primitiva contemporánea se escenifica en las formas del distanciamiento, en el paisaje, en los grandes desiertos y carreteras de ese país que deja entrever una profunda soledad, las inclinaciones thanáticas que yacen bajo el optimismo americano; la decrepitud del capitalismo tardío en la tierra de las oportunidades, del american dream convertido en el insomnio incontenible de la banalidad y la indiferencia; los Estados Unidos han realizado la desterritorialización de la identidad, la diseminación del sujeto y la neutralización de todos los valores y, si se quiere, la muerte de la cultura bajo el régimen de la mortandad de los objetos. En este sentido es una cultura ingenua y primitiva, no conoce la ironía, no se distancia de sí misma, no ironiza sobre el futuro ni sobre su destino; ella sólo actúa y materializa su política de Estado. Norteamérica realiza así sus sueños y sus pesadillas.

Sociedad de consumo

Baudrillard habla en su libro La sociedad de consumo. Sus mitos, sus estructuras, de un gran happening colectivo dominado por el espectáculo de la mortalidad impuesta y organizada de los objetos, por su artificial obsolescencia, pero sabe que esa imposición no es sólo una consecuencia del orden de producción capitalista. Es difícil saber qué género de instinto de muerte del grupo, qué voluntad regresiva domina todo ese ceremonial que, bien pensado, recuerda a ciertas ceremonias salvajes como la del potlach. Potlach es una práctica antes que un concepto, parte de un lenguaje perdido en la Historia, pero aun vivo en ciertos ritos modernos: el sexo, el banquete y la embriaguez de la danza, «donde se ve que la dispersión no va hacia el sin sentido, sino que es una modalidad de encuentro con el sentido que pasa a través de la pérdida de centralidad del sujeto». Una economía ya no basada en la acumulación sino en el derroche, en el goce de lo producido. Nuestras sociedades viven de la acumulación de lo que producen, vigilan este excedente de forma celosa. En cambio, cuando se habla de Potlach nos referimos a los experimentos históricos basados en el gasto improductivo, al disfrute y la prodigalidad. Finalmente nos resta por analizar el aspecto «mitológico» del capital y la sacralización de sus productos más emblemáticos: la Coca Cola, el Cadillac, los Mac Donald’s.

Los aspectos ideológicos del consumo rebasan los límites de la organización política para instalarse en el inconsciente colectivo y los usos rituales de una población. Se busca implantar sobre bases afectivas y nemotécnicas un nuevo y particular ethos, una forma de ir por el mundo, ya no como recolector o cazador, ni siquiera como consumidor, sino como el agente del desperdicio, carácter que surge sólo desde la conciencia de la prosperidad, la abundancia y el lujo. Para estimular el flujo de la mercancía, a través del desperdicio y el derroche, entendida éste como clave de la prosperidad futura del mercado, se opera en varias direcciones. Primeramente —en el plano ideológico— contra el pensamiento orientado al ahorro, mentalidad difícil de desarraigar ya que corresponde a una práctica ancestral de la humanidad, la de precaverse para el desconocido y con frecuencia temido día de la escasez.

Por otra parte está la vertiente sentimental y poética del diseño, que se corresponde con una novedad metodológica importante, la apelación a la memoria emotiva. La vertiente sentimental de la mercadotecnia se refiere a la persistencia aún en los nuevos productos de un elemento visual implícito que marque una filiación con el pasado, asegurando la continuidad histórica en la espesa trabazón de los objetos. Casi sin excepción los nuevos diseños incluyen un ingrediente que los especialistas denominan «forma sobreviviente». Deliberadamente se incorpora al producto un detalle evocador que recordará a los usuarios un artículo similar, de uso semejante, tenido en una buena tarde o un feliz verano. La gente aceptará más fácilmente algo nuevo, sostienen los expertos en innovación, si reconocen en ello algo que surge “orgánicamente” del pasado. Al incluir un patrón familiar en una forma nueva, sea o no radical, se podrá hacer aceptable aún lo más inusitado, productos y usos que de otro modo rechazarían.

“Lo virtual no necesita identidad”

Para terminar, recogemos algunas consideraciones del propio Jean Baudrillard a una revista española, que podrían resultar intencionadamente proféticas. Preguntado sobre nuevas identidades en una sociedad dividida cada vez más en minorías, Baudrillard responde: “Lo virtual no necesita ninguna identidad. Y eso es así porque tiene la posibilidad de una metamorfosis continua. La fascinación de lo virtual es que cada uno puede transformarse en cualquier cosa. Es, por definición, el final de la identidad. Lo que sí puede haber son reacciones tibias de subjetividad. Estoy seguro de que el mundo interconectado va a crear movimientos violentos que busquen una singularidad étnica, lingüística, cultural… Algunos conflictos como el de Bosnia, son ya producto del afán virtualizador del mundo, porque todavía hay gente que ofrece una resistencia muy fuerte a perder su identidad. De hecho, me parece que viviremos una separación entre dos mundos bien distintos. Por un lado estará el supuesto orden cosmopolita y transnacional que nos ofrecen ya las autopistas de la información y, por otro, estarán las minorías pujando por una identidad propia. Las elites electrónicas provocarán la aparición de un Cuarto Mundo informáticamente subdesarrollado. Esto no quiere decir que los perdedores se convertirán en el nuevo proletariado capaz de subvertir el sistema. Simplemente, serán excluidos. Mientras, los que tengan acceso a la tecnología serán un grupo de poder cada vez más fuerte.”

Fotos http://jakeukalane.deviantart.com/art/The-Limit-to-the-Hyperreality-292140513 http://jacanagallery.com Libros de JeanBaudrillard en  Pdf  http://pijamasurf.com/2013/02/biblioteca-pijama-surf-libros-de-jean-baudrillard-digitalizados-y-listos-para-descargar/ Entre las obras de Jean Baudrillard cabe señalar La génesis ideológica de las necesidades (1969), El espejo de la producción (1973),De la seducción (1981), La moral de los objetos (1969), Cultura y simulacro (1978) y La izquierda divina (1985).

9 thoughts on “Hiperrealidad y simulacros según Jean Baudrillard

  1. Thank you, natuurfreak! Certainly, she is a prestigious professor of the University of Toluca. I wonder if you were in Toluca teaching at the same university. Were you?

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  2. Thanks for this brilliant post and information.I read she is a professor at the Université of Toluca.
    Toluca has very good memories for me.I’m living there in 1970 for 6 month

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  3. Estimado Sudaca Renegau. Al igual que tú, aunque seguramente con una actitud mucho más reverencial, le seguimos teniendo simpatía a Baudrillard y hasta le perdonamos aquello en lo que podamos no estar de acuerdo. 🙂

    Gracias por visitarnos. Un abrazo fraternal

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  4. Estamos de acuerdo; la realidad definitivamente se aleja y sosteniendo nuestras pantallas omnipresentes vivimos alegres los simulacros de lo real, que después caerá en el olvido. Gracias por tu comentario a las palabras de un adelantado y lúcido pensador como Jean Braudillard, me temo que poco conocido en España.

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  5. Muy interesante y aplicable a este momento exacto… Mi realidad maximizada al estado de Hiper, pantalla mediante.
    Genial sinopsis. Gracias por compartir. Aquileana 😀

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  6. Jean Baudrillard, para designar la experiencia de lo contemporáneo y, especialmente, la simulación como estrategia propia de lo posmoderno usó el término ‘hiperrealismo’ para indicar que el artista posmoderno trabajaba con signos extraídos de la realidad que se reduplicaban en una realidad ‘hiper’ en su simulación.

    Así, la conciencia de este debate entre reproducción y construcción de la realidad sigue siendo plenamente vigente cuando la tendencia es a la virtualidad. Baudrillard nos advierte sobre el asesinato de lo real en manos de lo virtual, sin referentes, “un nuevo orden, el nuevo ciberespacio del lenguaje, donde la ultrasimplificación de los idiomas digitales prevalece sobre la complejidad figurativa de los lenguajes naturales; con la codificación y decodificación binaria se pierde la dimensión simbólica del lenguaje “.

    Sin embargo, frente esta perspectiva, los nuevos medios digitales han aportado nuevas posibilidades de expresión en artes como el cine, perfeccionando el collage multicapa de la imagen, dibujando nuevos conceptos en la temporalidad cinematográfica que tienden a potenciar cada vez más la idea de la ‘opera aperta’ de Umberto Eco.

    Un cordial saludo desde la Francia amenazadoramente lepenista.

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  7. If you read too much Baudrillard you are in danger of turning into a hyper-reader, and transforming the text under the power of your imagination into something of the sort it became in the hands of the Neo Geos and their apologists. At this point you are taking Baudrillard too seriously.

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