El clasicismo de los poemas de Pierre Louÿs frente al erotismo explícito de sus novelas

Reconocido por un estilo refinado y una sensualidad pagana, Pierre Louÿs es autor de una obra caracterizada por una moral alternativa que podría incomodar inclusive a algunas de las conciencias libertinas del siglo XXI. Su obra puede ser una linterna para explorar el lado más oscuro de la sexualidad.

Ilustración de Georges Barbier para Bilitis
Ilustración de Georges Barbier para Bilitis

Literato, escritor, poeta, crítico, lingüista, esteta, dandy o fotógrafo, Louÿs era además amigo, entre otros, de Debussy, Mallarmé o Apollinaire. Los estudiosos colocan su Manual de urbanidad para jovencitas (verdadero extracto civilizador) y su novela Trois filles de leur mère (inédita en español), como sus obras cúspides y sediciosas. Óscar Wilde apuntó sobre él: “es demasiado bello para ser un hombre, que se cuide de los dioses”. image

 

Luis Buñuel basó su  película Ese oscuro  objeto del deseo en la memorable novela La Femme et le pantin de Pierre Louÿs (1870 – 1925) y antes, en 1935, el director Joseph von Stenberg había rodado El diablo era mujer (The Devil Is a Woman), basada en la misma novela y adaptada para el cine por el escritor John Dos Passos, y cuya protagonista fue Marlene Dietrich. 

Más allá de los panegíricos que colocan  a Pierre Louÿs como el escritor más erotómano de la lengua francesa, la prosa de Louÿs es subversiva, elegante y alegóricamente humorística. Escribió su primer texto erótico a los 19 años y, hasta su muerte, nunca abandonó el género. Dispersos después de su muerte, 420 kilos de manuscritos esperan ser editados para engrosar su colección. Es poco probable que conozcamos en su totalidad la obra erótica de Pierre Louÿs. Sus primeros versos, eróticos y preciosistas, tomaron la forma de los poemas líricos griegos, y aparecieron, en 1893, en el libro Astarté. Su segundo libro, Las canciones de Bilitis (1894), uno de sus más conocidos, se hizo famoso, en su tiempo, por la superchería o broma literaria de Louys, ya que lo presentó como la traducción de unos poemas griegos que atribuyó a una poetisa de la edad lírica. Pero nadie discutió su calidad y Claude Debussy compuso sobre estas canciones tres obras musicales.

Fotografías de Mairie de Reignier tomadas por Pierre Louÿs

AFRODITA

Por otra parte, Su primera novela, Afrodita (1896), expresa el culto a la belleza formal. Pasajes con numerosas licencias poéticas, una pintura voluptuosa que recuerda las obras decadentistasr, le sirvieron para alcanzar un éxito rápido, al igual que su esteticismo parnasiano; fue adaptada al teatro en 1906. Seguidor tardío –aunque brillante– del movimiento parnasiano, Louÿs persigue la musicalidad del texto a través de la armonía de los vocablos, la fluidez de la puntuación, el hiperbaton… Gran parte de la novela se resuelve en estampas de personajes o ambientes que no temen a la adjetivación, amparadas como están en la riqueza del léxico empleado. Así pues, cabría pensar que la plasticidad es el fin último de esta tarea infatigable de creación de imágenes; pero no se limita a ello el relato, a pesar de lo fastuoso de su prosa, bien avenida con la máxima parnasiana de “el arte por el arte” (a tal “ismo” se debe la cita).

En el prólogo de la novela, Louÿs declara sin ambages su rechazo absoluto a la moral tradicional y propone un nuevo arquetipo femenino de bondad, definido por la plena inclinación a una sexualidad desinhibida, gozada de modo tan variado como intenso, siendo la cortesana personificación de ese ideal. Afrodita presenta a las hetairas alejandrinas como mujeres ardientes, entregadas de corazón a su trabajo; no hay alusión alguna a la explotación despiadada que tantas veces acompaña al viejo oficio en la vida real, ni tampoco a la frialdad industrial que la convención popular atribuye a la labor de las prostitutas. Además, el placer de la hetaira resulta doblemente obtenido: mediante el ejercicio profesional con los varones, lúdicamente con las féminas.

Louÿs ensalza el amor lésbico sin remilgos ni tapujos, frente a la sexualidad “intermitente y cruel” del macho. Es más, de la lectura de esta novela se desprende un claro desprecio hacia el sexo entre hombres; repulsa tanto estética como ética, por parecerle al autor una práctica zafia y violenta… Y ello, a pesar de la amistad entre Louÿs y André Gide, temprano paladín de la causa homosexual. En la redacción de Afrodita, el autor renunció a la descripción pormenorizada –en su vertiente más explícitamente anatómica– de “los procedimientos secretos de la mordedura, del glotismo y el beso”, ni fue más allá de la “breva abierta” y otras metáforas y perífrasis para recrear las pautas y gozos del amor carnal; así, cuantos reprobasen el asunto de la obra podrían, cuando menos, admirar su estilo. Semejante lenitivo formal no impidió que su publicación desatara un gran escándalo, pero a Louÿs le resultó provechoso, porque obtuvo con esta novela el mayor éxito de ventas de su tiempo en Francia: 350.000 copias. No hay mejor reclamo que el ejercicio de los mentideros, siempre auxiliado por la curiosidad malsana de los detractores.

 

The Sun Bath, 1913, óleo de Bunny Rupert, ilustración del "Journal" de Louÿs.
The Sun Bath, 1913, óleo de Bunny Rupert, ilustración del “Journal” de Louÿs.

 

LAS CANCIONES DE BILITIS

Los sensuales poemas del libro son al estilo de Safo; la introducción expresa que fueron encontrados sobre las paredes de una tumba en Chipre, escritos por una mujer de la antigua Grecia llamada Bilitis, una cortesana y contemporánea de Safo, a cuya “vida” Louÿs dedicó una pequeña sección de su libro. Sobre la publicación, el volumen engañó incluso a los estudiosos más expertos. Aunque los poemas en realidad eran fabulaciones inteligentes, creadas por el mismo Louÿs, son considerados de estimable valor literario. Louÿs expresó que los 143 poemas en prosa, excluyendo 3 epitafios, eran completamente la obra de esta antigua poetisa; un lugar donde ella depositaba sus más íntimos pensamientos y sus acciones más públicas, desde la inocencia de la infancia en Pamphylia hasta la soledad y mortificación de sus últimos años. Si bien la mayor parte de Las canciones de Bilitis es un trabajo original, muchos de los poemas en la colección fueron epigramas rehechos de la Antología Palatina, y Louÿs inclusive tomó prestados algunos versos de la misma Safo.

Los propios poemas son una mezcla de suave sensualidad y estilo pulido a la manera de la escuela parnasiana, pero por debajo corren unos matices sutiles galos de los que Louÿs nunca podría escapar. Para dar autenticidad a la falsificación, Louÿs enumeró algunos poemas somo “no traducidos” en el índice; incluso construyó una sección completa de su libro titulada “La vida de Bilitis”, citando a un cierto arqueólogo inventado Herr G. Heim (“Sr. S. Ecreto”) como el descubridor de la tumba de Bilitis. Y si bien Louÿs demostró un gran conocimiento de la cultura griega antigua, que van desde los juegos de niños en “Tortie Tortue” a la aplicación de olores en “Perfumes”, los poemas eventualmente fueron expuestos como un fraude literario. Esto poco hizo para corromper su valor literario a los ojos de los lectores, sin embargo, y la abierta y simpática celebración de Louÿs de la sensualidad lésbica le otorgó sensación y significación histórica.

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Poemas del libro “Las canciones de Bilitis

El árbol

A un árbol, desnuda, subí cierta vez:
la lisa corteza mis muslos asían,
en húmedo musgo fincaba los pies.

Tan alto que, apenas, las hojas mojadas
del sol me cubrían
con sombra discreta,

me puse a horcajadas
en cómoda horqueta
y balanceaba feliz, al desgaire,
los pies en el aire.

De lluvia temprana, besando mi piel
las gotas rodaban del fresco dosel;
de zumo de flores bermejas tenía
las plantas, y el musgo mis brazos cubría.

Y al soplo impetuoso
del viento -al empuje de fuerzas internas-
el árbol hermoso
tremaba de vida…

Lo sentí de pronto, toda estremecida,
y apreté las piernas
y posé, entreabiertos, los labios en llama
sobre la vellosa nuca de la rama.

El deseo

Entró y apasionadamente, con los ojos cerrados,
unió sus labios a los míos
y nuestras lenguas se conocieron.
Jamás hubo en la vida un beso como aquél.
Estaba de pie, pegada a mí,
enamorada, entregándose.

Una de mis rodillas ascendía poco a poco
entre sus muslos cálidos que cedían como para un amante.
Mi mano deslizándose sobre su túnica quería adivinar
el cuerpo que ocultaba, que ora se plegaba ondulante,
ora se tensaba rígido y estremecido.

Sus ojos en delirio se dirigían al lecho;
pero no teníamos derecho a amarnos antes de la ceremonia nupcial
y nos separamos bruscamente.

Los pechos de Mnasidika

Ella abrió escrupulosamente, con una mano
su túnica y me ofreció sus suaves y tibios pechos,
tal como se ofrecen a una diosa un par de
palomas vivientes. “Ámalos bien”, me dijo
“¡Yo los amo!”. Ellos son venerados, son como chiquillos
pequeños. Yo me deleito con ellos
cuando estoy sola. Me recreo y les brindo
placer. Los riego con leche. Los visto con flores. Sus minúsculos vértices
se enamoran del fino cabello con el que los acaricio.
Los halago con un estremecimiento. En lana reposan ellos en
su sueño. Ya que nunca tendré niños.
Y ya que están tan lejos de mi boca.
Bésalos por mí.

El antro de las ninfas

Tus pies son más delicados que los de la argentina Thetis.
Entre tus brazos cruzados reúnes tus senos o los acunas blandamente como dos bellos cuerpos de palomas.
Bajo tus cabellos disimulas tus ojos húmedos, tu boca temblorosa y las flores rojas de tus orejas; pero nada detendrá mi mirada ni el cálido hálito del beso.
Porque en el secreto de tu cuerpo estás tú, Mnasidika amada, que recelas del antro de aquellas ninfas de que habla Homero, el lugar donde las náyades tejen paños de púrpura.
El lugar de donde fluyen, gota a gota, unas fuentes inagotables y donde la puerta del Norte deja descender a los hombres, y donde la puerta del Sur deja entrar a los Inmortales.

 

 


Pierre Louÿs nació en Gand, Bélgica el 10 de diciembre de 1870 y falleció en Paris el 6 de junio de 1925. Obras: Astarté (1891), Chrysis ou la cérémonie matinale (1893), Lêda ou la louange des bienheureuses ténèbres (1894), Ariane ou le chemin de la paix éternelle (1894), La Maison sur le Nil ou Les apparences de la vertu (1894), Les Chansons de Bilitis (1894), Danaë ou le malheur (1895), Aphrodite (1896), La Femme et le Pantin (1898), Byblis ou l’enchantement des larmes (1898), Les Aventures du Roi Pausole (1901), Sanguines (1903), Archipel (1906), La Femme et le Pantin, pièce en 4 actes de Pierre Louys et Pierre Frondaie (Paris, Théâtre Antoine, 8 décembre 1910), Pervigilium Mortis (no publicado, 1917), Isthi (1917), Poëtique (1917), Manuel de civilité pour les petites filles à l’usage des maisons d’éducation (1926), Trois filles de leur mère (1926), Pybrac (1927), Douze douzains de dialogues ou Petites scènes amoureuses (1927), Psyché (1927), Au Temps des Juges (1933), L’Île aux dames, ébauche pour un roman érotique, Manuel de Gomorrhe (1991). Su diario fue publicado después de su muerte y completado en 2003 (Mon Journal (20 mai 1888-14 mars 1890). Pierre Louÿs asimismo es autor de una correspondencia excepcional, la cual ha sido publicada en parte, con Claude Debussy, Paul Valéry y André Gide, con su hijo Georges Louis Mille Lettres inédites de Pierre Louÿs à Georges Louis (1890-1917) o Correspondance inédite (2006).

5 thoughts on “El clasicismo de los poemas de Pierre Louÿs frente al erotismo explícito de sus novelas

  1. Le daré una revisada. El erotismo en la literatura ya existía mucho antes de las “50 sombras de Grey…” solo hay que buscarlo. Gracias por la reseña.

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  2. Estás en lo cierto. Las traducciones que hemos encontrado no son demasiado buenas, pero queríamos dar una somera muestra del estilo poético de Pierre Louÿs. En ese sentido, agrademos mucho tu transcripción original del poema “L’arbre” que permitirá a muchos alcanzar una idea más cabal del arte del Louÿs.

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  3. Ignoro quién fue el traductor de “Las Canciones de Bilitis” que publicó Ediciones 29 de Barcelona, pero considero que la mayoría de los poemas son manifiestamente mejorables. Como ejemplo, y para que puedan comparar quienes conozcan bien la lengua francesa, les dejo la versión original de El árbol. Por lo demás, el artículo sobre Pierre Louÿs me ha parecido excelente.

    Un saludo cordial

    L’arbre

    Je me suis dévêtue pour monter à un arbre; mes cuisses nues embrassaient l’écorce lisse et humide; mes sandales marchaient sur les branches.

    Tout en haut, mais encore sous les feuilles et à l’ombre de la chaleur, je me suis mise à cheval sur une fourche écartée en balançant mes pieds dans le vide.

    Il avait plu. Des gouttes d’eau tombaient et coulaient sur ma peau. Mes mains étaient tachées de mousse, et mes orteils étaient rouges, à cause des fleurs écrasées.
    Je sentais le bel arbre vivre quand le vent passait au travers; alors je serrais mes jambes davantage et j’appliquais mes lèvres ouvertes sur la nuque chevelue d’un rameau.

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