Malcolm Lowry, una tempestad bajo el volcán

lowry

 

“De golpe las vio, las botellas de aguardiente, anís, jerez, Highland Queen, los vasos, una babel de vasos —hacia arriba, como ese día el humo del tren— subidos hasta el cielo y cayendo luego, los vasos quebrados, los vasos volcados cuesta abajo por los jardines del Generalife, las botellas rotas, botellas de oporto, tinto, blanco, botellas de Pernod, Oxygenée, ajenjo, botellas destrozadas, botellas descartadas que caen sordamente en parques, debajo de bancos, de camas, de sillas de teatro, escondidas en los escritorios de los consulados, botellas de calvados soltadas y quebradas, o vueltas trizas, arrojadas en los basureros, lanzadas al mar, al Mediterráneo, al Caspio, al Caribe, botellas flotando en el océano, escoceses muertos en las colinas del Atlántico —y ahora las veía todas, las olía todas, desde el comienzo mismo—, botellas, botellas, botellas y vasos, vasos, vasos, de bitter, Dubonnet, Falstaff, rye, Johnny Walker, Vieux Whiskey Blanc Canadien, los aperitivos, los digestivos, los medios, los dobles, el noch ein Herr Obers, el et Glas Araks, las botellas, las botellas, las hermosas botellas de tequila y las calabazas, calabazas, los millones de calabazas de hermoso mescal…”.

Una obra mayor de la literatura del siglo XX, moderna, desinhibida, angustiosa, preñada de humor macabro y traspasada del sabor de la muerte bajo el volcán, rodando hasta el fondo de la barranca.

UNDER THE VOLCANO/BAJO EL VOLCÁN
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9 Comments

  1. Es sobrecogedor tu relato sobre el accidente volcánico que sufriste en Rapa Nui, estimada Liliana. Aquel debió ser, supongo, un día terrible que marcó tu vida para siempre. Puedo imaginar perfectamente ese pavoroso instante: de repente sientes que ha llegado tu hora, percibes la cercanía de la muerte; la certeza de que sólo dependes de un milagro que haga posible que unas manos poderosas te agarren por los tobillos y tiren de ti hacia arriba. Quizá emerjas, pero seguramente algo de ti habrá quedado dañado para siempre. Afortunadamente –¡Alá es grande!– Liliana Ramos tuvo la gran fortuna de salir con vida de aquel volcán polinesio.
    Me ha impresionado mucho la singular historia que nos has contado, querida amiga, con ese inteligente y especial sentido del humor que escondes (y a veces muestras) como una maga.
    Un fuerte abrazo.

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  2. Me quedé pensando en los volcanes. En 2008 visité Isla de Pascua durante una pasantía postdoctoral en Chile. Tomando fotos arriesgadas, me asomé a uno de los lados de la boca del volcán donde se cosechaba la piedra para esculpir los famosos y gigantescos mohai. Tratando de ver mejor, me caí hacia adentro. Recuerdo que mientras descendía hacia mi probable muerte pensaba (con cierta euforia), “si sobrevivo, será un cuento excelente!!!” Como te imaginarás, sobreviví, si bien ya no puedo caminar con la elegancia de antes. Hago el cuento con cierta falsa modestia en las fiestas, con la modosa arrogancia del que sobrevive la caída por la boca de un volcán y narra la aventura a un público entre asombrado y desdeñoso. Qué puedo decirte, dbd, sino que amo los volcanes??? No sé si estás en Facebook, pero entre los álbumes que están en mi muro tengo algunas de mis fotos de Isla de Pascua, todas anteriores a la caída, pues la foto de la caída quedó tan borrosa que no se distingue nada de nada. 🙂

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  3. Tempus fugit, querida y admirada Liliana, y nada podemos hacer al respecto, salvo –como en este caso– alegrarse de recibir la visita de personas como tú, cuyos comentarios siempre enriquecen este faro… Ah, y por supuesto seguir tu consejo: puedes estar segura de que leeremos “El amante del volcán”, de Sontag, lo antes posible.
    Un abrazo

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  4. Bajo el volcán es una de mis asignaturas pendientes, sobre todo desde que algún desgraciado hurtó el libro de mi biblioteca. Ya tengo visto otro, espero poder conseguirlo la próxima semana. Guardaré el enlace, pero aun no me acostumbro a leer textos muy largos en la red, sigo prefiriendo el papel.
    Saludos.

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  5. Creo que todos hemos pasado por ese mismo trance, amigo Borgeano, pero si te sirve de consuelo piensa que ‘el desgraciado’ tuvo muy buen gusto al elegir ‘Bajo el volcán’ y seguramente lo disfrutó… A partir de ahora no olvides nuestro sabio consejo: nunca dejes solo a un amigo en tu biblioteca.
    Gracias por tu visita. Saludos.

    PD. Estamos de acuerdo contigo: también nosotros preferimos los libros en papel.

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