William Saroyan, una narrativa cotidiana y vitalista

saroyan

A la selección de autores contemporáneos norteamericanos que hemos ofrecido hasta ahora en nuestro blog –William Faulkner, Thomas Wolfe, Paul Bowles o Allen Ginsberg–, hemos creído oportuno añadir el nombre de William Saroyan, uno de los más afamados autores estadounidenses del siglo XX y que, recientemente, ha sido rescatado de un inexplicable olvido por varias editoriales anglo-sajonas. También la catalana Acantilado, ha publicado en español varias de las obras de este escritor de origen armenio, entre ellas “El joven audaz sobre el trapecio volante”, “Me llamo Aram”, “La comedia humana”, “Las aventuras de Wesley Jackson”, “Cosa de risa” y “El tigre de Tracy”.

tigerTras su muerte en 1981, la literatura de William Saroyan cayó injustamente en el olvido. La culpa hay que echársela a las modas literarias. Durante y después de la Gran Depresión, la crítica y los lectores norteamericanos no se identificaron más con un grupo de autores (Dos Passos, Hemingway, Faulkner, Scott Fitzgerald) que mostraron en sus escritos una imagen más conflictiva y problemática del hombre y la sociedad norteamericana, bastante vapuleada tras los desastres de las dos guerras mundiales.

Saroyan, un escritor optimista y esperanzado por naturaleza, no ocultó estas realidades negativas, muy presentes de hecho en sus libros, pero prefirió apostar por el optimismo. Para él, los seres humanos se merecen una nueva oportunidad para la redención. Como él mismo escribió definiendo su propia literatura: «Si algún deseo albergo es mostrar la confraternidad humana». Los personajes de sus novelas, relatos y obras de teatro son sencillos, positivos, idealistas; todos tienen un alto aprecio por la amistad, el amor y la religión. En sus argumentos no suceden grandes cosas porque para Saroyan la vida corriente y cotidiana es ya un trasunto de lo maravilloso.

Supo escribir de manera positiva sobre la vida sin caer en la cursilada. Sus personajes son auténticos (sin esconder nunca el dolor), transmiten vida, sentimientos, emociones reales: «En todas partes donde voy —escribe el narrador y protagonista de Las aventuras de Wesley Jackson—, agradezco a la gente la bondad de sus corazones».

Saroyan nació en 1908 en Fresno (California), hijo de emigrantes armenios, tema que aparece muy bien descrito en los relatos que forman parte de Me llamo Aram. Muy pronto perdió a su padre (interesante tema el del padre en su literatura) y vivió en un orfanato con sus hermanos mientras su madre trabajaba como sirvienta. En 1916 la familia logró reunirse de nuevo. Pronto también abandonó los estudios para trabajar y ayudar a la familia. Trabajó en correos repartiendo telegramas, experiencia que revive en La comedia humana, donde uno de los protagonistas, el joven Homer, se dedica a entregar telegramas procedentes del ejército, la mayoría comunicando la muerte de algún familiar. Su vocación como escritor nace leyendo los papeles que su padre había dejado escritos. En la novela Las aventuras de Wesley Jackson y en algunos de los relatos que forman parte de El joven audaz sobre el trapecio volante se cuenta su iniciación a la escritura.

Vivió y trabajó en Fresno, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York. En 1932, en un periódico armenio de Boston, se publicaron sus primeras poesías. Y en 1934 se inicia su vida como escritor, pues se publica El joven audaz sobre el trapecio volante, veinticinco relatos que muestran su amable mundo narrativo y que describen su apasionada relación con la literatura y con la vida.

El siguiente fue la novela La comedia humana, que apareció el mismo año que Saroyan contrajo matrimonio, aunque la pareja no duraría demasiado tiempo y se divorciaría en 1952 (Saroyan tuvo serios problemas con el juego y con el alcohol). Se trata de una novela que resume acertadamente el mundo vitalista de Saroyan, una realidad poblada de seres honrados y comprensivos que desean vivir en un mundo mejor. La tristeza viene provocada por las malas noticias que sobre la marcha de la Segunda Guerra Mundial van llegando a una pequeña localidad de Ithaca y que han afectado de lleno a la familia Macauley, a la que pertenece el joven Homer, un muchacho de catorce años que reparte los telegramas. El libro es profundamente humano y quiere mostrar cómo, aun en medio de las dificultades, el hombre puede encontrar siempre una señal de esperanza. Saroyan desea transmitir un mensaje optimista, lo que no significa que viva en otro planeta y no se dé cuenta de las dificultades por las que atraviesan sus protagonistas.

Después publicó Me llamo Aram (1940), conjunto de relatos en los que el joven Aram Garoglanián revive las historias protagonizadas en Estados Unidos por sus parientes armenios. De manera más explícita que sus cuentos anteriores, estos relatos aportan muchos rasgos autobiográficos relacionados con la infancia y la juventud del autor en Fresno, donde vivió desde 1915 hasta 1925. Saroyan sabe dotar de trascendencia literaria, de humor y de humanidad a los hechos cotidianos, menudos, intrascendentes, que adquieren en sus relatos una magia especial.

Las aventuras de Wesley Jackson es una novela pacifista sobre la Segunda Guerra Mundial. El protagonista es el joven Wesley, quien acaba de ser llamado a filas. Wesley vive con su padre, que lleva una larga temporada sin aparecer por casa, como suele suceder cuando se emborracha. Por culpa del alcohol, fue abandonado por su mujer. Auque no siente ninguna vocación militar, Wesley se adapta de la mejor manera posible a un mundo que no entiende. En medio de las dificultades, encuentra unos excelentes amigos con los que se establece un cordial clima de compañerismo y amistad. En uno de sus traslados, de Nueva York a Ohio, vuelve a encontrarse con su padre, a quien convence para que vuelva con su madre. En el ejército, de manera casual, descubre su vocación como escritor. Pero lo más importante que le sucede es que, por fin y tras varios intentos frustrados, encuentra en Londres el amor de su vida.

Adolfo Torrecilla

7 thoughts on “William Saroyan, una narrativa cotidiana y vitalista

  1. RUBEN
    Gracias a ti por darnos a conocer el libro de Rasky, autor realmente desconocido en España. Supongo que no se trata de Harry Rasky, cineasta canadiense que escribió un libro sobre Leonard Cohen… Bueno, ya lo confirmarás.
    Un abrazo,amigo

    JEAN PAUL
    Totalmente de acuerdo contigo. Tanto “Me llamo Aram” como “La comedia humana” son, sin lugar a dudas, las obras más difundidas de Saroyan aunque yo, personalmente, tenga predilección por “Fresno Stories”.
    Muchas gracias por tu aportación. Saludos.

    TE DE HACHE
    Hola Rafa. Bienvenido a ‘debedehaber’ y mil gracias por informarnos sobre el libro de relatos de Orlando Luis Pardo Lazo. Intentaremos conseguirlo.
    Saludos cordiales.

    CHASING WATERFALLS
    Muchas gracias amigo. Nuestros mejores deseos para ti.

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  2. Hola blogger. Soy Rafa y vengo de TDH. Pues hay un autor cubano, su nombre es Orlando Luis Pardo Lazo, que tiene un cuaderno de cuentos que se titula “Mi nombre es William Saroyan” (Editorial Abril, 2006). No sé si es una mera referencia o si tenga que ver porque no me lo he leído. Pero ahí te dejo el dato. Un abrazo y muchas gracias por darle a la blogosfera literaria una plataforma de calidad.

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  3. Recuerdo lo mucho que me gustó “Me llamo Aram”, un libro que leí con interés durante mi adolescencia. Es un texto bastante más ágil que “La comedia humana” y también está organizado en capítulos casi independientes el uno del otro, siendo la visión del niño-adolescente la predominante en toda la novela. El elemento costumbrista de la comunidad armenia en California está, asímismo, mucho más representado, de manera que la obra se convierte en un retrato delicioso y variopinto; algo similar a un edificio con muchas ventanas, con mucha gente que respira y con un observador que es como ellos, alguien que busca y que, sobre todo, tiene ganas de ser…
    Gracias por recordar a Saroyan, uno de los escritores más humanos y auténticos de la literatura norteamenricana del pasado siglo

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  4. Gracias por rescatarlo!!!, sabes que a pesar de toda la tragedia que sufrió el armenio, Saroyan, como tú dices, es un emblema al optimismo.
    Hay un libro ” Chispas” de Rasky, un olvidado hasta por los mismos armenios que por ahí lo tienes para conocerlo..
    Gracias!

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