Dos poemas de Pier Paolo Pasolini

ppp600No pocas veces hemos oído aplicar a la totalidad de la obra de Pasolini el calificativo de poética. En principio el término parece ajustarse a la realidad, pues además de darse en él lo que comúnmente solemos reconocer como un poeta –es decir, un autor que escribe en verso–, toda su obra tiene esa carga, emocionada, deslumbradora, enraizada en los problemas más graves de la existencia, bajo la que, de la forma más amplia posible, debemos encuadrar al fenómeno de la creación poética y al Arte en general. La personalidad y la obra de Pasolini –de cuya dramática muerte se van a cumplir 38 años– nos ponen, por ello, ante un creador total, frente a un autor que además de practicar todos los géneros literarios –poesía, novela, teatro, periodismo–, no ignora otras formas del arte, como la pintura o el cine. Dentro de esta última faceta, tal vez la más conocida por el gran público de habla española, su trayectoria fue especialmente genial y variada.

La obra poética de Pasolini, sorprendentemente, es más conocida en inglés que en castellano. Pocos la han traducido a nuestra lengua, pocos la han traducido bien. Estos son dos pequeños intentos del crítico y profesor José Miguel Oviedo, ayudado por Kuroki Riva. Fragmento de una carta al joven Codignola pertenece al libro “Poesia in forma di rosa” (1964); Uno de tantos epílogos forma parte de “Trassumanar e organizzar” (1971). Que sepamos, esta es su primera versión al castellano.

***

Fragmento de una Carta al Joven Codignola

Querido muchacho: sí, volvamos a vernos,
pero no esperes nada.
A lo más, un nuevo engaño, un nuevo
vacío; de esos que, como el dolor,
hace bien a la dignidad narcisista.
A los cuarenta años soy como fui a los diecisiete,
pueden por cierto encontrarse, balbuceando ideas
que convergen en problemas
entre los cuales dos décadas se abren, una vida entera,
problemas que sólo en apariencia son los mismos.
Hasta que una palabra que brota de una garganta incierta,
reseca por el llanto y por un deseo de estar solo,
revela la irremediable distancia.
Juntos otra vez, tendré que ser el poeta-padre
y entonces recaeré en la ironía
que te incomodará: un hombre de cuarenta
más alegre y joven que el de diecisiete,
él, ya dueño de la vida.
Más allá de esta apariencia y semejanza,
no tengo nada más que decirte.
Soy avaro, lo poco que poseo
lo aprieto junto a mi diabólico corazón.
Los dos palmos de piel entre mi pómulo y mentón,
bajo la boca distorsionada a fuerza de tímidas sonrisas,
el ojo que he perdido
su dulzura, como un higo avinagrado,
te parecerán el retrato mismo
de una madurez que te hace daño,
madurez nada fraterna. ¿De qué te sirve
un coetáneo simplemente entristecido
por la delgadez que le devora la carne?
Lo que te dio, te lo dio; el resto
es sólo árida piedad.

  Uno de Tantos Epílogos

Hey, Ninetto, ¿te acuerdas de aquel sueño
del que hemos hablado tantas veces..?
Yo estaba en el auto y partía solo, el asiento
al lado vacío, y tú ibas por detrás,
junto a la puerta a medio abrir;
corriendo ansioso y obstinado, me gritabas
con un llantito infantil en la voz:
“Hey, Paolo, ¿me llevas? ¿Me vas a pagar el viaje?”.
Era el viaje de nuestra vida y sólo en sueños
te habías atrevido a ser franco y pedirme cualquier cosa.
Tú bien sabes que los sueños son parte de la realidad
y no era un Ninetto de sueños el que dijo estas palabras.
En verdad, cuando hablamos de eso te sonrojaste.
Anoche, en Arezzo, en el silencio de la noche,
mientras el guardián cerraba la reja
a tus espaldas y tú estabas a punto de desaparecer,
me dijiste, con tu sonrisa explosiva y burlona: “Gracias”.
¿”Gracias”, mi niño? Era la primera vez que me lo decías.
Y, en efecto, te diste cuenta y te corregiste, sin pestañear
(en lo que eres un maestro), y bromeaste;
“Gracias por el paseo”. El viaje que tú querías
que yo pagase era, lo repito, el viaje de nuestra vida;
y en aquel sueño de hace tres o cuatro años, yo había decidido
algo que era lo opuesto a mi ambiguo amor por la libertad.
Y ahora me agradeces por el paseo… Dios mío,
ahora que estás en la cárcel, tomo con miedo
el avión para un lejano lugar. Nuestra vida me hace insaciable
porque lo que es único en el mundo jamás puede ser agotado.

13 Comments

  1. Sin temor a equivocarnos, podríamos decir que Pasolini se halla omnipresente en estos dos magníficos poemas, ¿pues qué es lo que se ve en ellos si no un individuo que mira al mundo con una especie de tristeza, de pose introspectiva y autocompasiva, de nostalgia hacia la infancia? Es un ser que se autocontempla, pero que no se exhibe; es más, que se vuelve sobre sí mismo frente a ese mundo que ha descrito como ajeno y privado.

    Un fuerte abrazo, amigos

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  2. Excelente noticia para todos aquellos que puedan leer, en alguno de esos dos musicales idiomas, la obra de uno de los más grandes poetas del siglo XIX.
    Gracias y un fuerte abrazo, Jean Paul

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  3. Vuelve la poesía: Stéphane Mallarmé (tan admirado por Pasolini) en la “French Poetry Selection”, de Attercop Press, de la mano de Allan Ramsay y en edición bilingüe (French-English). Lástima que Ramsay se haya complicado tanto en la traducción de “Un coup de dés”, libro inquietante, bellísimo, absorbente.
    Cheers!

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  4. Es cierto, Bideak. Precisamente en una de las ultimas entrevistas que concedió, Pasolini habló mucho de Roma. Se lamentaba en aquella ocasión de no ser psicoanalista: “Siento una gran curiosidad hacia el método de investigación psicoanalítico, que yo, intuitivamente, he intentado aplicar a mi manera para poder entender mejor esta ciudad, este país y sus habitantes…” Lamentablemente no pudo avanzar mucho más por ese camino, y de ahí el particular sufrimiento de Pasolini que, para sobrevivir en aquella Italia ya tan corrompida, debió adaptarse como pudo a esa época. Y lo hizo a su manera: siendo alguien totalmente progresista y racional.
    Saludos, amigo.

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  5. Pasolini convirtió a Roma en su principal espacio de observación, su campo de estudio, de reflexión y también de lucha. Fue la radical transformación de la capital italiana durante los años 60 y 70, la que le permitió al poeta y cineasta analizar en profundidad los grandes cambios que sufrió Italia en aquella época; pero sobre todo, definir un nuevo imaginario de una ciudad secuestrada hasta entonces por los poderes políticos y religiosos. Los escritos y filmes de Pasolini dibujan la Roma que vivió desde que llegó, el 28 de enero de 1950, hasta su asesinato a sangre fría, el 5 de noviembre de 1975, cerca del puerto de Ostia y que sigue sin esclarecerse totalmente. El Pasolini comunista, el Pasolini homosexual, pagó con su vida la lucha contra corriente en una sociedad tradicional y corrupta.

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  6. No creo que nadie la olvide, amigo Berardi. Es más, creo que estará mucho más presente en la memoria colectiva que su poesía. ¡Cómo olvidarse de películas como ‘Accattone’, ‘Mamma Roma’, ‘Teorema’, ‘Edipo Rey’, ‘El Decamerón’ o del resto de su filmografía! El Pasolini cineasta también se entregó al cine con verdadera pasión.
    Salud!

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  7. Amantes de la poesía pasoliniana: no posterguen al olvido la obra cinematográfica de Pier Paolo, que es una de las más creativas, originales, provocadoras y estimulantes que ha dado el cine italiano (y europeo) en toda su historia. Conviene analizar el proceso por el cual un gran poeta se transmutó en cineasta consumado. ¿O no es ésta acaso una de las experiencias más apasionantes en toda la historia del séptimo(?) arte?

    Salud!

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  8. Absolutamente de acuerdo contigo, Laura. Este libro está en lo más alto de la poesía pasoliniana.
    Muchas gracias por tu visita

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  9. Pasolini es el poeta más original aparecido en la Italia de la posguerra. Para mí, su mejor libro es “La ceneri di Gramsci”, publicado en 1957. En esta magnífica obra, Pasolini hace un uso del endecasílabo italiano tradicional –el que utilizó Dante–, absolutamente extraordinario y original. No resulta tampoco exagerado encontrar semejanzas entre su poesía y la del más grande poeta del Romanticismo italiano: Giacomo Leopardi.

    Arrivederci, amico!

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  10. Siempre hubo una alternancia –en su vida, en su obra y en su ideología– entre la violencia y la pureza o la nostalgia. Pasolini era comunista y, como patriota, había experimentado el desastre de la guerra en Italia. Sin embargo, en ‘Le ceneri de Gramsci’ hay un momento que afirma: “Amo este mundo que detesto”.

    Saludos, David.

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  11. Pasolini fue un poeta que, de alguna manera, quiso cambiar el mundo o influenciar la realidad a través de su poesía. No se puede decir que, en su caso, la escritura haya estado de un lado y la política por otro; hizo una mezcla entre las dos, una mezcla sincera hasta el desgarramiento, de una sinceridad que se vio rota al final cuando, a punto de hacerse casi un político, fue brutalmente asesinado.

    Un cordial saludo.

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  12. Coincido con muchas de tus opiniones, JP Temboury. Yo también añadiría que Pasolini no era un provocador, es decir, alguien que sin arriesgar nada se limitaba a hostigar al orden y la ley, sino un continuo querellante, alguien que en cada momento asumía el riesgo de su propia destrucción, el riesgo del castigo, y que miraba de frente a la muerte. entendida ésta como el grito de su deseo, en los dos sentidos del término: el riesgo como lo que da valor al deseo y al mismo tiempo como lo que hay que pagar por el deseo.
    Muchas gracias por tus palabras.

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  13. Yo siempre recordaré a Pasolini como a un mártir. Sí, porque tal vez sea en la imagen del mártir donde mejor se reúnan todos los elementos que caracterizaron su trayectoria artística y vital… Su poesía, como su cine, acusó siempre a la opresiva estructura social, pero en mayor medida a los individuos que con su indiferencia y aparente neutralidad constituyen el pilar donde se asientan las bases de ese neofascismo de rostro humano contra el que tanto luchó y bajo cuyo signo fue aplastado. A Pasolini lo mató el silencio estéril y desertizante de las mentes bienpensantes, para las que, en el fondo, los homosexuales, los poetas, los comunistas, los locos, los marginados forman un mundo “distinto”, molesto, que pone en entredicho las bases mismas de la mortífera normalidad, y al que, íntimamente desean destruir. No saben, sin embargo, que esa masacre –más pronto que tarde– se volverá contra ellos.
    Gracias por recordarlo.

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