El ardor sutil, una aproximación a la poesía arábigoandaluza

russafi

¿Es que alguien ha pronunciado el nombre de Balansiya?
Amigos míos: deteneos conmigo y
hablemos de ella
pues su recuerdo es como el frescor del agua
en las entrañas ardientes
porque en ella el sol juguetea
con el río y la al-Buhayra.

Al-Rusafi 

Cabe al menos deducir de la publicación en los últimos años de varios diwanes de poetas hispanoárabes que nos hallamos tal vez ante un renacimiento del interés por la lírica arábigoandaluza. A la edición de los poemas de al-Mutamid, el exiliado de Agmat, cuya tumba, como señala Gabrieli, se tornó un símbolo de los más bellos tiempos de Andalucía. A la breve antología de Ibn Zaydun; y a la edición, señalémoslo también, de la poesía secular del judío Ibn Gabirol, viene a añadirse ahora el diván de Muhammad Ben Galib Abu Abd Allah al-Rusafi, de la al-Ruzafa de Valencia, que son unos jardines en el exterior de esta ciudad, según apunta Ibn Said, puestos en castellano, suponemos que correctamente, por Teresa Garulo, quien dedica su trabajo a Fernando de la Granja, traductor de aquellas inolvidables Maqamas y risalas andaluzas.

Y si respecto a este interés difuso, que sospechamos en aumento –como parecen probar la reedición de las memorias del último rey zirí granadino traducidas por García Gómez y Lévi-Provençal, y la publicación en castellano del clásico e indispensable estudio de Henri Pérès La poésie andalouse en arabe classique au XI siècle– cabe hablar de renacimiento, no es por otro motivo, sino porque el nacimiento por excelencia del interés hacia la lírica hispanoárabe fue aquél producido tras la aparición en 1930 de los Poemas arábigoandaluces, de Emilio García Gómez, ciento doce fragmentos escogidos en su mayoría del Libro de las Banderas de los Campeones del citado Ibn Said; librito que deslumbró a Ortega, prologuista más tarde de El Collar de la paloma, de Ibn Hazm, a Juan Ramón Jiménez, y en general a toda la Generación del 27, y a García Lorca en particular, cuyo Diván del Tamarit echa allí sus raíces.

Es obvio señalar que las ediciones de al-Mutamid, Ibn Zaydun o al-Rusafi que citamos más arriba son descendientes, esperemos que legítimas, de aquellos poemas arábigoandaluces, y si han llegado a ver la luz debemos situar tal vez como causa inmediata la publicación de una segunda edición del libro de Ibn Said. Sólo cabe alegrarse, pues, con este diván de al-Rusafi de Valencia, al tiempo que echamos en falta traducciones de Ibn Jafacha de Alcira o Ibn al-Labbana de Denia entre otros poetas de al-Andalus. Sea sin embargo permitida una mínima objeción: es en mi modesta opinión un desacierto separar los poemas según sus temas. Mientras en la parte primera se nos ofrecen unos versos desmesurados, de luminosa concisión –poemas calificados como “descriptivos, báquicos y amorosos”–, que marean gracias a su fuerza acumulada, más tarde y en tropel llegan unas elegías, elogios y respuestas que en su mayoría son de una gran monotonía, farragosos, que hasta en Ibn Quzman es soporífera. Pienso que tal vez fuera más acertado dejar al azar la ordenación de estos divanes, mezclando los poemas entre sí –como por otra parte acostumbran a hacer los eruditos árabes cuando los numeran según su rima–, para que de esta manera se mostraran en su totalidad.

He aquí, no obstante, toda la grácil sutileza de la poesía arábigoandaluza, y en particular de la levantina, ejemplificada por Ibn al-Zaqqaq e Ibn Jafacha, cuya influencia es manifiesta; el conmocionado entusiasmo ante la hermosura –“toda la poesía árabe rezuma un frenético ardor por la belleza física”, escribía García Gómez en el primer número de los Cuadernos de Adán–, y también hondas melancolías por amores frustrados y lejanías malditas. Asimismo, la delicadeza que en ocasiones parece ocultar una abismal alegría, encanto sagrado, la dicha que puede enajenarnos. Y a la memoria llegan las palabras de Fiedrich Schlegel: sabemos con certeza que vivimos en el más hermoso de los mundos.

4 thoughts on “El ardor sutil, una aproximación a la poesía arábigoandaluza

  1. Estimada Liliana. Todo lo que nos relatas aquí resulta tremendamente interesante. Y curiosa, por lo acertada, la comparación que haces entre El Collar de la Paloma y la Primera Elegía de Duino, del portentoso Rilke. Intentaremos, próximamente, darte a conocer las fichas completas de las ediciones que hemos reseñado. De momento, toma nota de este libro titulado “Trovadores Árabes de la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares”, que fue publicado en 2007 por el Departamento de Estudios Medievales de la Universidad de Valencia. Y también de este otro, que puedes leer online aquí

    Una característica del primer libro citado es que en él consta tanto la reproducción del texto original en árabe, como la de su cuidada traducción. Como considerábamos interesante conocer los equivalentes en árabe de algunas palabras traducidas, y en algún caso su transliteración, contactamos con una amiga –excelente profesora de árabe ella– que tuvo la amabilidad de aclararnos varias cosas interesantes. Por ejemplo, resulta que la palabra árabe equivalente a “cristiana” en el poema de Ibn Jafaya “Cristiana de labios bermejos”, es “mutanasir”, por lo que cabría suponer que en la época de al-Andalus se utilizaba para designar a musulmanas que abrazaron la religión cristiana. Es decir que en la Alzira de los tiempos de Ibn Jafaya había conversiones de musulmanes al cristianismo, es de suponer que con anterioridad a la llegada de los almorávides.

    Es todo por ahora, el deber nos llama.
    Un fuerte abrazo desde el Mediterráneo.

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  2. Tuve la dicha de estudiar, en la Universidad de Puerto Rico, con Luce López Baralt, quien rescató de una vieja biblioteca española el polvoriento códice de un manual erótico español que ella convirtió en una espléndida y voluminosa edición anotadísima y eruditísima para la Editorial Siruela (Colección La Biblioteca Sumergida) , y a la cual le dio el tentador título “Un Kamasutra español”, edición agotada casi desde que salió publicada. Con ella conocí la parte mínima del repertorio de poetas arabigoandaluces publicada por aquel entonces (inicios de la década de 1970), e incluso textos de reflexión que luego ella tradujo y publicó en la Editorial Trotta. En especial recuerdo “Moradas de los corazones”, un interesante intertexto con Teresa de Ávila. Mi primera lectura de “El Collar de la Paloma” de la mano de Luce fue alucinante, y me convirtió en una fanática de una literatura cuya belleza es casi insoportable, esa belleza que me recuerda la Primera Elegía de Duino, de Rilke, la belleza ante la cual sucumbimos porque raya en lo terrible. Me encantaría que colgaran por aquí las fichas completas de las ediciones que reseñan, a ver si puedo conseguir algunas desde este distante —aunque atento— Caribe. Les felicito por la bella nota. 🙂

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  3. No conozco en profundidad la poesía arábigo-andaluza (sólo tenía algunas referencias de Al-Rusafi ) pero nunca he dejado de leer la que para mí es una de las obras cumbres de la cultura de Al-Andalus. Me refiero a “El collar de la paloma”, del cordobés Ibn Hazm, fechado en la valenciana ciudad de Xátiva en el año 1022 y que, según Ortega y Gasset, “es el libro más ilustre sobre el tema del amor en la civilización musulmana”. Siempre me ha fascinado su espléndida combinación de poesía y prosa –una prosa plagada de deliciosas metáforas– y la delicada reflexión poética sobre las distintas formas y manifestaciones del amor que el sabio Ibn Hazm plasmó con indiscutible genialidad.

    Por otra parte, dentro de este renacimiento cultural del que ustedes hablan en su excelente artículo, cabría también destacar el creciente interés surgido entre estudiosos, musicólogos, historiadores y etno-musicólogos europeos por la tradición musical andaluza del Maghreb y sus vínculos con los reinos árabes de al-Andalus. La especialista Manuela Cortés, por ejemplo, ha podido reconstruir –por medio del estudio comparativo de varias fuentes manuscritas– las fuentes literarias peninsulares y orientales, antiguas y más modernas, de los cantos arábigo-andaluces conocidos en la actualidad.

    Reciban mi enhorabuena por este magnífico texto.
    Un cordial saludo desde Gandía.

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  4. Vicent: Coincidimos contigo en que “El collar de la paloma” es tal vez la obra más representativa de la poesía de Al Andalus, expresión literaria que como bien señalas, está estrechamente unida a las creaciones musicales andalusíes… Pero además de Ibn Hazm, del propio Al-Rusafi o de Ibn ‘Arabi hay que añadir una larga lista de poetas, científicos y filósofos, tales como Ibn Ruxd (Averroes) o Ibn Bayya (Avempace).

    Muy agradecido por el comentario que has tenido la amabilidad de enviarnos desde esa histórica y bellísima ciudad que es Gandía. Saludos.

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