El poema perdido de Dadá

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Hace varios años publiqué una historia sobre el poema que Arthur Cravan llevaba consigo la mañana de julio de 1916 en que partió del puerto de Veracruz en un bote de remos. Su esposa, Myna Loy, lo esperaba, confiada, en el otro hemisferio del planeta, en Buenos Aires, pero Cravan nunca llegó. Dentro del bote que supuestamente se hundió con todo y el artista Dadá, había también un poema escrito en el número uno de la Spiegelgasse, el Cabaret Voltaire de Zurich, a once casas desde donde Lenin, Radek y Zinoviev preparaban la Revolución Mundial. El poema constaba de treinta a cuarenta páginas -afirma Hans Richter en su recuento del dadaísmo- “muy semejante al lenguaje interior descubierto por Justinus Kerner en 1840 en su libro La Vidente de Prévost, e imitado sesenta años después por Scheebart en Una novela ferroviaria: te amo.

Ya en 1911, Russolo había construido un órgano “ruidista” que evocaba los sonidos más indeseables de la vida cotidiana y que sería destruido a martillazos en 1930 por los Camelots du Roy durante la protesta contra el estreno en el ‘Estudio 28’ de La edad de oro, de Dalí y Buñuel. Según el propio Richter, el poema de Cravan era la traducción lingüística de los ruidos del órgano aquél. Pero nunca lo escuchó: el 23 de abril de 1916, Cravan no pudo hacer la lectura pública de su poema porque tenía que enfrentarse en Barcelona al campeón del mundo de los pesos pesados.

Cravan (su verdadero nombre era Fabian Lloyd) gustaba de ese tipo de ordalías. En un texto publicado en 1914 por la revista Maintenant se autodefinía como “caballero de industria, marino en el Pacífico, arriero, recolector de naranjas en California, encantador de serpientes, rata de hotel, sobrino de Oscar Wilde, leñador de las selvas, ex campeón de boxeo en Francia, nieto del canciller de la Reina, chofer en Berlín y ladrón”. Pero Cravan no era un superhombre y seguramente se ahogó tratando de llegar a remo desde el Golfo de México hasta el Río de la Plata. Él se refería a su esposa –una excelente poeta norteamericana– como “domadora de leonas, espía alemana, pintora de dientes”.

Pero, recientemente, el poema perdido de Cravan fue publicado en Alemania por Bermunchen. Según explican los editores en el prólogo, había una copia del poema en la tienda Odeón de Zurich que atendía Hack Niederdorf, anticuario y librero que hizo una vida de vender grabados y textos dadaístas. El hombre murió en su tienda de una sobredosis de cocaína en los años treinta y la tienda pasó a manos de un tal Corray, a quien Hans Richter dedica tan sólo seis palabras: “un hombrón de barba en punta”. Los editores no lo adquirieron de él, sino que apareció como parte de los archivos de la policía de la extinta República Democrática Alemana, desclasificados tras la caída del Muro.

Increíblemente, las autoridades de la inteligencia socialista guardaron el poema como uno de los archivos de “no clasificados”. Toda una historia para John LeCarré o para Rubem Fonseca, que ha escrito sobre los textos de Isaac Babel incautados por Stalin. Así es el círculo de la censura: para retirar un libro de los intercambios es necesario atesorarlo. Eso mismo sucedió con el poema de Arthur Cravan. Así que, desde que me enteré de que había sido finalmente encontrado y publicado, busqué por amigos y ex novias alemanas de amigos que me consiguieran un ejemplar. Hace unos días llegó hasta mí. Lo extraje del sobre en el que amablemente se me había obsequiado y, sudando, lo abrí.

Hay una sensación extraña al leer por fin algo tan escarbado en cada referencia indirecta a la mano. Y más raro es abordar un poema con el que su autor decidió irse a pique en el mar. Pero no sé si me explico. Me pareció que toda esta historia de diez años arribaba a un desenlace lógico cuando leí las primeras líneas del poema que más he buscado en toda mi vida:

“Gadji Beri Bimba. Gadji beri bimba glandridi laula lonni cadori gadjama berida bimbala glandri galassassa laulitalominiÉ”

9 thoughts on “El poema perdido de Dadá

  1. Estamos de acuerdo: reivindiquemos a Cravan. Nadie de los que se han situado en la punta de lanza del verdadero arte, el que no conoce intereses espúreos, lo merece menos.
    Y con mayor motivo porque cuando Cravan aseguraba ser sobrino de Oscar Wilde, lo que inmediatamente se ponía en duda por la personalidad inextricable del artista, resulta que decía la verdad. Raza de gigantes.

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  2. Gracias por escribir, Aquileana. Siempre es muy agradable recibir tus comentarios, que nos infunden ánimos, y tus elogios, inmerecidos; especialmente, si es a propósito de Arthur Cravan.

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  3. Excelente entrada… Un gusto leerte como siempre y en este caso aprender sobre el poeta Cravan ⭐
    Gracias por compartir. Un abrazo. Aquileana 😀

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  4. Quisiera informar a los lectores interesados en el Dadaismo –y particularmente en la obra de Arthur Cravan– que Jean-Pierre Breton, uno de los más prestigiosos críticos literarios de habla francesa, reanudó su estudio de la obra poética de este peculiar autor con la publicación de dos nuevos artículos en la revista cultural belga “Traversées”: uno sobre “La poésie est un fond d’eau de mer” y otro sobre “Écrire sur l’air de l’oubli.”
    Saludos cordiales.

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  5. Amigo Parodi: Te agradecemos muy sinceramente que hayas tenido la amabilidad de hacernos llegar tu opinión sobre Cravan y su obra, juicio que compartimos plenamente todos los que colaboramos en este blog.
    Saludos desde España

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  6. Amigos de DEBEDEHABER: Ya conocía algo sobre la increíble vida de Arthur Cravan, pero con la lectura de este interesantísimo artículos, mi admiración y respeto a personajes como él se acrecientan mucho más. No importa si naufragó en el Golfo de México o terminó –como otros sostienen– su aventurera vida en Cuba; lo que importa es que fue todo un artista del Dadaísmo y un hombre que –si viviera ahora– sentiría un total rechazo a este cambalache siglo XXI
    Me encantó su blog y lo disfruté.
    Un saludo.
    Raúl Prodi
    Buenos Aires. Argentina

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  7. Muchas gracias por tu comentario, Zenocrat. Ciertamente, las revolucionarias teorías poéticas de Arthur Cravan (compartidas por casi todos los miembros del Movimiento Dadá) llaman poderosamente la atención.
    Saludos cordiales.

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  8. Qué interesante este conocimiento que nos acercas sobre este personaje y su obra, que por cierto ha llamado poderosamente mi atención. Saludos!

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