La clase del Marqués de Sade, pieza teatral de Carlos Somigliana.
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Umberto Eco nos ha obsequiado con una exposición de sus obsesiones particulares, que giran alrededor de su devoción por Sade: “ya sería hora de que dentro de una sociedad presuntamente democrática como la nuestra se rehabilitara en toda su integridad la figura y la obra del señor de Sade”. No le complació el tratamiento político que Pasolini intentó en su film testamento. En cambio, encuentra en la película El regreso del Dr. Phibes un compendio filosófico sádico: “el sensualismo desbordado y desbordante y el triunfo del vicio sobre la virtud con un fatalismo rectilíneamente predeterminado”.
Reivindicando a Pasolini, queremos recordar que en el Evangelio se realizaba un milagro de multiplicación de panes entre una gente que abominaba el pescado.





