1
Regresa la mirada
de palpar las faldas de la noche
luna, sábana, madre.
Aquí duermen
las palabras de leche,
aquí los pensamientos
se quiebran como espejos
y el Minotauro aguarda
mientras la ciudad,
reclinada, duerme
sin argumento su locura.
2
En el espejo roto
mis manos sangran
como naranjas abiertas
por el escalofrío
de un cuchillo
3
Hinchamos las palabras
como globos que elevan
su impenetrable esencia,
aire dentro del aire
tegumento que al estallar
estrella su volumen
en el escaparate de los labios.
4
Apurando la noche
sangrándola de amor
como una llaga
nuestros cuerpos
se buscan como imanes
y luego se repelen
espalda contra espalda.
R.C.





